
Pequeñas tareas, grandes aprendizajes
En la primera infancia, pequeñas acciones como guardar juguetes, colocar la ropa en su lugar o ayudar a recoger materiales pueden convertirse en oportunidades importantes para el desarrollo de niñas y niños.
Involucrar a tus hijas e hijos en tareas sencillas y adaptadas a su edad fortalece habilidades como la independencia, la responsabilidad y la confianza en sí mismos. Además, incluirlos en actividades de la casa también les ayuda a comprender que forman parte importante de la dinámica familiar.
De acuerdo con UNICEF, los primeros años de vida son de vital importancia para el desarrollo emocional y social, por lo que las vivencias diarias dentro de casa también influyen en la manera en que las niñas y niños aprenden, se relacionan y desarrollan seguridad.
No son castigo, son experiencias positivas
Las tareas durante la primera infancia no deben verse como obligaciones pesadas ni castigos. Al contrario, deben ser experiencias positivas, y como padres de familia deben aprender a presentarlas de forma dinámica, sencilla y acorde a la edad.
Entre las pequeñas responsabilidades que puedes asignarles en esta etapa están:
- guardar juguetes
- colocar ropa sucia en su lugar
- ayudar a poner servilletas en la mesa
- ordenar libros
- alimentar mascotas con supervisión
- limpiar pequeños derrames junto a un adulto

Dales acompañamiento
Y si acompañas estas actividades con palabras de reconocimiento y paciencia, evitando gritos, comparaciones o exigencias que generen frustración los resultados serán positivos. Recuerda, el objetivo no es que hagan las tareas de manera perfecta, sino que aprendan poco a poco mientras fortalecen sus habilidades para la vida.
Un punto importante que debes tomar en cuenta es la igualdad y evitar poner ciertas tareas únicamente a las hijas. Tanto niñas como niños pueden aprender desde pequeños a colaborar y compartir responsabilidades dentro del hogar.
Nota: Carolina Hernández
Fotografías: Secretaría de Bienestar Social














