Detrás de la segunda cohorte de Promotores del Cuidado de Niñas, Niños y Adolescentes hay historias de vocación y nuevas oportunidades. Son 49 personas que culminaron su proceso formativo y ahora se preparan para brindar atención directa en hogares y residencias de protección.
Entre ellos hay profesionales externos, servidores cívicos y personas migrantes retornadas, estas últimas incorporadas gracias al convenio entre la Secretaría de Bienestar Social (SBS), el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que impulsa su reintegración laboral.




Nuevo comienzo
Una de ellas es Rosa Elvira Ortega, quien tras más de diez años en Estados Unidos regresó a Guatemala con la esperanza de comenzar de nuevo.
“Al regresar comencé a buscar trabajo, pero por mi edad no me daban oportunidad. Incluso pensé en volver a Estados Unidos con visa, pero me la negaron. Entonces averigüé y me enteré de que el Gobierno estaba brindando apoyo a migrantes retornados”, indicó.
Durante su estancia trabajó en restaurantes, hotelería y servicio al cliente; sin embargo, descubrió que su mayor vocación era el cuidado de niñas, niños y adolescentes.

“Estoy muy agradecida por este taller, porque me ayudó a profesionalizarme en la atención a la niñez y adolescencia”, expresó.
Agregó que los cinco días de formación les brindaron herramientas para apoyar a adolescentes en residencias y contribuir a la restitución de sus derechos.
“Invito a los hermanos guatemaltecos que han sido deportados a que busquen las ayudas del Gobierno y toquen puertas. Están dispuestos a apoyarnos y, por experiencia propia, puedo decir que estamos siendo bien tratados”, afirmó.
Del aprendizaje al compromiso
Otra de las participantes es Nayeli López, quien conoció la labor de la SBS durante sus prácticas supervisadas en el Departamento de Atención y Orientación Especializada a Niñez y Adolescencia no Institucionalizada y su Familia (Profami).

“Esa experiencia me motivó a querer apoyar a niñas, niños y adolescentes, y este taller nos enseñó cómo tratarlos, cómo reaccionar ante distintas situaciones y cómo actuar conforme a los protocolos establecidos”, señaló.
López indicó que tiene grandes expectativas sobre su trabajo con adolescentes, pues considera que, además de atención profesional, necesitan comprensión y acompañamiento tras haber sido vulnerados.
Por su parte, Samuel López comentó que se enteró del taller a través de redes sociales y que espera brindar esperanza a los jóvenes con quienes trabajará. “Aprendimos que el Estado y la sociedad tienen el deber de restituir sus derechos, y quiero ser parte de ese proceso”, expresó.

Con esta cohorte, cinco residencias de protección alcanzan el 100% de estándares de personal, fortaleciendo la calidad del cuidado que reciben niñas, niños y adolescentes bajo resguardo del Estado.
Texto: Kiara De León.
Fotografía: Luis Sajché.







