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,  / enero 20,2026

Hoy no es un día cualquiera.
Hoy, después de 5 años y 4 meses, *Benjamín se prepara para retomar su libertad. Una libertad que perdió siendo menor de edad, cuando creyó que el dinero se conseguía de forma fácil y rápida, sin medir las consecuencias.

Afuera del Centro Especializado de Reinserción – CER I, su papá lo espera. Está ansioso. Sonríe. Le cuenta a quien se le acerca que hoy se lleva a su hijo a casa. Que por fin termina la espera.

Benjamín ingresó al centro cursando quinto primaria. Hoy se va como estudiante universitario. Durante su sanción, además de completar sus estudios formales, recibió formación técnica y acompañamiento integral que le permitió desarrollar habilidades para distintos oficios, preparándose para una vida distinta a la que conocía antes.

Este proceso no fue improvisado. Forma parte del Modelo de Gestión Juvenil que impulsa la Secretaría de Bienestar Social, orientado a la reinserción social verdadera de adolescentes en conflicto con la ley penal, con un enfoque que prioriza la educación, la atención psicológica, el trabajo social y el fortalecimiento del vínculo familiar.

“Aquí adentro hice 5 años y 4 meses”, cuenta Benjamín.
“Me siento ansioso, con alegría… esperando en Dios que todo me salga bien allá afuera”.

Cuando se le pregunta si es el mismo joven que ingresó hace más de cinco años, su respuesta es clara:

“No soy la misma persona. Tengo un pensamiento más avanzado. Aquí me ayudaron en mis estudios, en psicología, con trabajo social. No fue una mala experiencia; fue una oportunidad para aprender algo más”.

La transformación no solo se refleja en sus palabras, sino en sus logros. De quinto primaria pasó a la universidad. Hoy estudia Ciencias Jurídicas y Sociales y tiene metas concretas: terminar su carrera, conseguir un trabajo honesto y apoyar a su familia.

“Aprendí que conseguir el dinero de forma fácil no es lo correcto. Nada es fácil. Hay que trabajar y estudiar por lo que uno quiere”.

Durante todo el proceso, su familia estuvo presente. Su papá y su mamá lo acompañaron en cada etapa, sosteniendo el vínculo que hoy se convierte en uno de los pilares para su retorno a la comunidad.

“Mi papá está alegre… con muchas ganas de que yo salga para poder disfrutar allá afuera, ya no venir a verme encerrado”.

Antes de cruzar la puerta, Benjamín no se va sin agradecer. Reconoce al personal del centro, a las maestras, al equipo de trabajo social, a los Vigilantes de Tratamiento Juvenil y a la Dirección, quienes formaron parte de un proceso que apostó por su cambio.

La reinserción no es solo salir.
Es prepararse para volver, con herramientas, con conciencia y con oportunidades reales.

Y hoy, para *Benjamín, ese camino comienza de nuevo. Esta vez, con otra mirada y con la convicción de que sí es posible construir un futuro diferente.

Texto: Carolina Hernández
Fotografías: Eduardo Mendoza

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