Encontrar una oportunidad de empleo e incluso aprender a leer y a escribir, pueden parecer tareas sencillas, pero todos los adolescentes y jóvenes pueden hacerlo con facilidad, especialmente si han pasado por un proceso de reinserción.
Alexis* y Marvin* (nombres ficticios) son dos de los cientos de adolescentes que han encontrado un nuevo rumbo luego de infringir la ley y pasar por un proceso de sanción, y en el que posterior a esta han contado con apoyo de la Dirección de Prevención Terciaria -DPT- de la Subsecretaría de Reinserción.
La DPT trabaja con los adolescentes seis meses antes y seis meses después de cumplir su sanción, brindando atención integral con un equipo multidisciplinario que incluye psicólogas y trabajadoras sociales, para dar atención psicológica, orientación y apoyo educativo, así como intermediación laboral y emprendimiento.
Este acompañamiento es clave para abordar aspectos emocionales, familiares, educativos e incluso laborales que afectan a los adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley penal; tal como sucedió con Alexis, quien cumplió su sanción en el Centro Juvenil de Privación de Libertad para Mujeres -CEJUPLIM- Gorriones, y que ahora labora en una empresa dedicada a los textiles.
Esta es una historia de las 157 vidas que han cambiado en el Programa de Servicios de Empleabilidad, en el que 77 son adolescentes y jóvenes activos laboralmente; mientras que otros 14 cuentan con un emprendimiento; y otros 66 que están en procesos de reclutamiento y aspiración laboral.
Gracias a los talleres de formación laboral y el apoyo del programa, Alexis consiguió su primer empleo formal, lo que le permitió aportar económicamente a su familia y continuar sus estudios. “Cuando me dieron mi primer uniforme, sentí que podía empezar de nuevo. Ya no era la misma persona de antes”, recuerda Alexis, con una sonrisa que refleja su crecimiento personal.






En el desarrollo de los y las adolescentes una cosa es clara, la educación es clave para que puedan salir adelante; por eso también cuentan con orientación educativa, como la ha tenido Marvin, en Alta Verapaz.
Pero el refuerzo no es solo en la preparación académica, sino también en los talleres de capacitación técnica, tal como los de Cocina Básica y de Electricidad, en los que participaron 128 adolescentes y jóvenes.
Dado que la dirección comienza el abordaje con los adolescentes seis meses antes de que terminen su sanción, una de las más recientes intervenciones es la coordinación con el Ministerio de Trabajo para brindar asesorías de Orientación Laboral, que se realizaron recientemente en el Centro Especializado de Reinserción -CER1-.
En este mismo sentido, ahora en el Centro de Juvenil de Privación de Libertad para Mujeres -CEJUPLIM- Gorriones, recientemente se comenzó un proceso de inclusión laboral en el que un grupo de adolescentes realizarán prácticas laborales durante noviembre y diciembre.
“Se trata de una empresa muy sólida que tiene interés en capacitar a las adolescentes, proveerles de herramientas y material para que ellas puedan aprender, y posteriormente, si llenan los requisitos, puedan ser contratadas como empleadas con todas las prestaciones de la ley, y así ingresar al mercado laboral”, apuntó el subsecretario de Reinserción, Carlos Menchú.
Con iniciativas como estas, la Secretaría de Bienestar Social reafirma su compromiso de construir un país más inclusivo, donde la adolescencia y la juventud puedan superar los obstáculos y convertirse en agentes de cambio. Porque en cada historia de transformación hay un recordatorio de que siempre es posible encontrar un nuevo comienzo.
El subsecretario Menchú, destaca que estos programas no solo sirven para la transformación de cada vida, sino que en consecuencia tienen un impacto positivo en toda la sociedad. “Brindarles herramientas a estos adolescentes, reduce las probabilidades de reincidencia y les permite ser autosuficientes”, recalcó.
Texto: Cecilia García
Fotografías: Archivo SBS