En la Secretaría de Bienestar Social, uno de los ejes de trabajo es la atención a niñez y adolescencia migrante no acompañada, por medio de su recepción en los albergues Casa Nuestras Raíces, de Guatemala y Quetzaltenango; así como el seguimiento estos casos por medio de las Sedes Departamentales que contribuyen a desconcentrar los servicios y brindar atención más cercana.
A causa de este contacto cercano con la niñez y adolescencia migrante, el personal de los albergues y las sedes de Escuintla, Chimaltenango, Sacatepéquez, Zacapa y Guatemala, participó en el taller que desarrolló la Fundación Panamericana para el Desarrollo, para saber cómo detectar y atender a posibles víctimas de trata de personas en la ruta migratoria.
Durante el taller, se abordaron temas fundamentales como las diferentes modalidades de trata de personas, los derechos de las víctimas, los indicadores clave para detectar posibles casos y las rutas de atención disponibles.






En este proceso de formación se destacó la relación entre la migración y la trata de personas, lo que permite a los equipos de los albergues y las sedes actuar de manera más efectiva y en coordinación con otras instituciones que brindan apoyo a las víctimas.
Además, como parte del fortalecimiento de las habilidades de los equipos de los albergues, estos también fueron inscritos en el curso Combatiendo la Trata en la Ruta Migratoria, que se desarrollará de forma virtual, y con el cual se espera dotarles de más herramientas para que brinden atención especializada y adecuada.
Durante el 2024, los albergues, tanto el de Guatemala como el de Quetzaltenango, atendieron a 2 mil 838 niñas, niños y adolescentes no acompañados, de los cuales 2,056 son hombres y 782, mujeres.
Los albergues no solo se encargan de la niñez guatemalteca, sino que también forman parte del sistema de atención a niñez y adolescencia en tránsito, es decir, que en estos también se recibe a algunos niños, niñas y adolescentes extranjeros que van de vuelta a su hogar natal. Durante el año se atendió a 120 niños y adolescentes en ambos centros.
Texto: Dirección de Comunicación Social
Fotografías: Albergue Nuestras Raíces