
Jóvenes deciden ser servidores cívicos para dejar algo positivo en Alta Verapaz
Yasmín Cocol y David Barrientos son dos jóvenes originarios de Cobán, Alta Verapaz, cuya vocación de servicio los llevó a convertirse en servidores cívicos de la Secretaría de Bienestar Social (SBS). Siendo ambos estudiantes de la carrera de Trabajo Social, el contacto directo con casos locales a través de sus prácticas universitarias les permitió constatar las diversas problemáticas de sus comunidades.

Para Yasmín, el servicio cívico se convirtió en la plataforma ideal para llevar talleres preventivos a escuelas y comunidades. En sus intervenciones, abordan temas como la prevención de la violencia, del acoso escolar, el fortalecimiento de la autoestima y la concienciación sobre el embarazo a temprana edad, visibilizando también que muchas gestaciones prematuras derivan de situaciones de violencia sexual, además que su pasión por socializar y generar confianza en los adolescentes busca inspirar a más jóvenes de 18 a 24 años a sumarse como agentes multiplicadores del desarrollo social.
“A mí me encanta decir que soy servidora cívica porque estoy aportando a los demás y siento que incentivo a que otros también lo hagan. Me apasiona impartir talleres, generar confianza con las personas y aprender mutuamente. Es muy bonito hablarle a los jóvenes que están en proceso de desarrollo y motivarlos a integrarse a este equipo para que se superen a sí mismos y apoyen a la sociedad”, expresó Yasmín.






Por su parte, David encontró en el voluntariado una motivación para interactuar con la niñez, familias y docentes de la región, llevando dinámicas creativas sobre la prevención de la violencia, la migración irregular y la crianza respetuosa. A través de juegos y materiales lúdicos, busca erradicar patrones de castigo físico y promover entornos escolares y familiares basados en la confianza. Su trabajo constante en el campo le ha permitido constatar el entusiasmo de las y los niños, quienes responden con empatía y apertura a cada una de las jornadas formativas.

Durante las réplicas, David ha enfrentado las dificultades que persisten en torno a la disciplina y la educación infantil. “Nos motivó concientizar a los padres de familia sobre la crianza sin violencia, porque llegar a los golpes no es sano. En una comunidad, incluso un docente pensó en su momento que no entenderíamos idioma q’eqchi’ y cuestionó nuestro abordaje; allí notamos los grandes tabúes que existen, pues aún se cree que el castigo físico es necesario para criar. Por eso es vital seguir acompañando a las familias para construir entornos seguros y de confianza”, señaló.



Los servidores cívicos continuarán creando enlaces con centros educativos y comunidades para llevar mensajes de prevención.
Fotografías: Eduardo Mendoza
Texto: Asael Díaz







