
PROFAMI gradúa a 125 madres y padres de familia en segunda promoción de Escuela para Padres
Un total de 125 madres, padres y tutores legales concluyeron el ciclo de formación de la Escuela para Padres, al ser remitidos por por diversas instancias judiciales y de protección, como los Juzgados de Niñez y Adolescencia del Área Metropolitana y de Mixco, el Modelo de Atención Integral de Niñez y Adolescencia (MAINA), el Modelo de Atención Integral para Mujeres Víctimas de Violencia (MAIMI) y juzgados de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal.
Con esta Escuela para Padres se busca dotar a las familias de las herramientas necesarias para construir hogares seguros, basados en la confianza, el diálogo y la crianza asertiva.
Durante seis meses, las familias asistieron a los talleres especializados brindados por el Departamento de Atención y Orientación a la Niñez y Adolescencia no Institucionalizada y su Familia (PROFAMI). Las sesiones se enfocaron en reemplazar las ideas de crianza tradicional y violenta por métodos basados en el afecto, la comunicación efectiva y la disciplina positiva, fortaleciendo el rol protector de los padres.
Jeymi Divas, Jefa de PROFAMI, habló sobre lo trascendental de esta graduación: “Se están graduando 125 padres referidos por distintas instituciones que hoy nos acompañan. Esta escuela tiene como finalidad brindar herramientas a los padres o al recurso familiar idóneo de cada niño, niña o adolescente. Los tutores se van con mucha satisfacción, ya que gracias a estos aprendizajes logran que sus hijos en vulnerabilidad no sean institucionalizados o que aquellos bajo protección puedan retornar de forma segura a sus hogares”, detalló.
El impacto en la vida de las madres, padres y tutores es grande, ya que evita que las niñas, niños y adolescentes sean separados de sus familias y, en el caso de los adolescentes en conflicto con la ley penal, consolida las relaciones familiares para una reinserción social efectiva.
El testimonio de los graduandos refleja el cambio de mentalidad alcanzado, como es el caso de David López: “Nos enseñan a ser papás sin recurrir a la violencia con la que muchos fuimos criados, como la famosa chancleta o el chicote. Aprendimos a corregir con amor, diálogo, paciencia y dominio propio. Hoy nos enfrentamos a una generación digital que cree tener todas las respuestas, y la Escuela para Padres nos dio las bases para ser firmes, pero de una forma asertiva y respetuosa”, indicó con un tono inspirador y renovado.
La Secretaría de Bienestar Social continuará trabajando con más grupos de madres y padres para evitar la institucionalización de la niñez y adolescencia y fortalecer los lazos familiares.
Fotografías: Luis Sajché
Texto: Asael Díaz














