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Milka venció la leucemia con el apoyo de la SBS

A través del acompañamiento y la atención especializada que brinda el Departamento de Protección Especial de Primera Infancia de Zacapa, niñas y niños encuentran apoyo en momentos que pueden marcar el rumbo de sus vidas.

Así ocurrió con Milka, una niña originaria del departamento de Jutiapa que, a temprana edad, enfrentó el desafío de ser diagnosticada con Leucemia Linfoblástica Aguda, una enfermedad que transformó por completo la dinámica de su familia y el curso de su infancia.

Rebeca de Contreras relató que su hija fue diagnosticada por la Unidad de Oncología Pediátrica de Guatemala (UNOP) con esta enfermedad, la cual requiere tratamientos constantes, rigurosos y altamente especializados.

"Ellos me explicaron que en UNOP contaban con el tratamiento para este tipo de enfermedad y así fue como nosotros estuvimos allí durante 29 días. Es algo muy duro ver cómo sufren los niños, cómo pierden el ánimo, no quieren comer y pasan gran parte del tiempo acostados", recordó.

El diagnóstico no solo representó una preocupación médica para la familia, sino también un reto económico difícil de afrontar. Los viajes semanales y de emergencia hacia la ciudad capital, necesarios para garantizar la continuidad del tratamiento de Milka, comenzaron a sobrepasar sus posibilidades.

Esta situación provocó el incumplimiento de algunas citas médicas y, tras la intervención de la Procuraduría General de la Nación (PGN), la niña fue ingresada al Departamento de Protección Especial de la Secretaría de Bienestar Social (SBS), donde se garantizó la atención y el acompañamiento necesarios para su recuperación.

Atención integral

Durante su permanencia en el Hogar Temporal de Zacapa, Milka recibió seguimiento médico especializado en UNOP y el apoyo permanente del personal de cuido directo, que veló por la administración de medicamentos, los traslados y cada aspecto relacionado con su bienestar, brindándole un entorno seguro, protegido y acompañado.

Tras meses de tratamiento, disciplina médica y cuidados constantes, Milka logró superar la fase aguda de la enfermedad. Su evolución fue favorable y, una vez estabilizada, pudo regresar junto a su familia en Jutiapa.

“De mi parte no tengo cómo pagarles a la Secretaría ni al personal; solamente puedo darles las gracias por todo lo que hicieron por Milka y por lo que vi que hacen por los demás niños que se encuentran en ese lugar”, expresó Rebeca.

La historia de Milka demuestra cómo el trabajo coordinado entre las instituciones de protección y salud puede garantizar el acceso oportuno a tratamientos especializados, contribuyendo a la restitución de derechos y al bienestar de niñas y niños que atraviesan situaciones de alta vulnerabilidad.

Texto: Kiara De León.
Fotografías: Luis Sajché.

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