
Cada 21 de marzo se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de generar conciencia pública, promover la inclusión, la igualdad de derechos y el bienestar de las personas con esta condición genética.
El síndrome de Down es una condición genética que ocurre cuando existe una copia extra del cromosoma 21. Puede presentarse en cualquier familia, sin importar su origen o condición social, y es considerada la condición genética más común a nivel mundial.
Se estima que ocurre aproximadamente en 1 de cada 700 nacimientos, mientras que datos de la ONU sitúan su incidencia entre 1 de cada 1,000 y 1 de cada 1,100 recién nacidos.


Existen tres tipos de síndrome de Down: trisomía 21 libre (la más común), translocación y mosaicismo. Cada uno presenta características particulares, lo que significa que cada persona tiene su propio proceso de desarrollo, habilidades y necesidades.
En el ámbito del aprendizaje, las personas con síndrome de Down suelen destacar en lo visual y lo práctico, por lo que responden mejor a apoyos gráficos y actividades dinámicas, lo que resalta la importancia de generar entornos educativos accesibles e inclusivos.

Incluir es conectar
Este año, el enfoque mundial se centra en el tema“Juntos contra la soledad”, una iniciativa que busca visibilizar cómo la soledad afecta de manera desproporcionada a las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales, así como a sus familias.
La soledad no es únicamente un sentimiento, sino un problema que puede impactar significativamente en la salud, provocando ansiedad, depresión e incluso afectaciones físicas, muchas veces relacionadas con la exclusión social y el estigma.

En ese contexto, la campaña hace un llamado a promover una inclusión real en todos los espacios: escuelas, lugares de trabajo y comunidades. Destaca que estar presente no siempre significa estar incluido, y subraya la importancia de construir relaciones significativas que permitan a las personas sentirse verdaderamente parte de la sociedad.
Asimismo, se reconoce que la inclusión es una responsabilidad compartida. Individuos, familias, instituciones, centros educativos, empleadores y gobiernos tienen un papel fundamental en la creación de entornos más accesibles, empáticos y respetuosos.
El tema de este año también posiciona la soledad como una cuestión de derechos humanos, impulsando la acción colectiva para transformar los principios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en acciones concretas que contribuyan a eliminar el aislamiento y fomentar la participación plena.


En ese sentido, la Secretaría de Bienestar Social reafirma su compromiso de continuar promoviendo acciones que fortalezcan la inclusión, el respeto y las oportunidades para las personas con síndrome de Down, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, solidaria e incluyente.
Texto: Kiara De León.
Fotografías: Luis Sajché y Eduardo Mendoza.








