El camino hacia una Guatemala más segura no se construye solo con muros, sino con oportunidades reales, por ello la Secretaría de Bienestar Social y la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicia (INL, por sus siglas en inglés) implementaron el Modelo de Gestión Juvenil, enfocado en la transformación integral de las y los adolescentes en conflicto con la Ley Penal.
Todo comenzó con la formación de un equipo de aproximadamente 60 profesionales, entre agentes de seguridad, psicólogos, trabajadores sociales y pedagogos.

Gabriel Porres, uno de los integrantes de esta primera promoción, recuerda que el proceso fue intenso: “Estuvimos en una capacitación que duró aproximadamente ocho meses en Muxbal y San José Pinula. Tuvimos la oportunidad de viajar a Estados Unidos para conocer las mejores prácticas e instaurarlas en Guatemala”, detalló, mientras que la preparación académica y técnica fue la base para levantar lo que hoy es un modelo referente en la región.

La implementación del modelo significó pasar de una vigilancia típica a una intervención integral. Antes de este cambio, no existía una formación específica para los custodios de las y los adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, ahora son especializados y actúan como guías y educadores.
Porres señaló que este proceso no solo impactó la estructura de los centros, sino que generó un cambio profundo en el personal: “Me formé como una mejor persona, más disciplinado y ordenado. Formar parte de este proceso tuvo cambios tanto personales como profesionales”.


Uno de los mayores logros de este modelo es su enfoque en la dignidad humana, tal como se confirmó al cumplir con los más de 130 estándares para ganar la acreditación ACA a Casa Intermedia en 2024 o el Centro Especializado de Reinserción (CER-1) en 2025.
Los adolescentes no solo cumplen una sanción, sino que se obtienen conocimientos para la vida.

A través de talleres de panadería, cocina, computación y educación formal, se les brindan las herramientas necesarias para que, al recuperar su libertad, puedan optar a un trabajo formal, emprender y continuar con sus estudios y no reincidir, sino ser mujeres y hombres de bien, productivos para la sociedad.

Los resultados hablan por sí mismos, Gabriel Porres recuerda momentos en los que se encontró con adolescentes que atravesaron un proceso de privación de libertad, y que han cambiado por completo el rumbo de sus vidas. Algunos están por graduarse de la universidad, tienen emprendimientos, laboran en instituciones bancarias, cadenas de supermercados, franquicias de comida rápida, entre otros, incluso algunos han formado familias estables y son madres y padres ejemplares.



“Personalmente me siento muy orgulloso de lo que se ha hecho”, afirma Gabriel Porres, “porque sé que de los jóvenes que han salido del modelo de gestión juvenil, son pocos los números de reincidencia”. Estas cifras son la prueba de que la Secretaría de Bienestar Social, va por el camino correcto.
Texto: Asael Díaz
Fotografías: Archivo SBS








