SBS
,  / febrero 25,2026

Jesús tiene 12 años. Le gusta pintar, le gusta enseñar lo que aprende y sueña con ser YouTuber. Su sonrisa es cálida y su energía contagiosa. Pero detrás de esa alegría hay una historia de lucha, aprendizaje y acompañamiento constante.

Cuando nació, los médicos confirmaron que tenía Síndrome de Down. Para doña Carmen, su mamá, el diagnóstico fue inesperado. Sin embargo, lejos de paralizarse, decidió actuar. Desde los ocho meses comenzó a buscar terapias de lenguaje y fisioterapia, convencida de que cada oportunidad de estimulación marcaría la diferencia en su desarrollo.

Durante un tiempo trabajó fuera de casa, pero los horarios no le permitían acompañar a Jesús a sus terapias. Entonces tomó una decisión difícil: reinventarse. Recordó que desde pequeña conocía el trabajo del café y decidió especializarse, aprender sobre selección, tostado y presentación, y empezar a vender su propio producto en espacios turísticos de Antigua Guatemala y sus alrededores. Así logró generar ingresos sin dejar de estar presente en la vida de su hijo.

El acceso al programa de Subsidio Familiar de la Secretaría de Bienestar Social (SBS) llegó en un momento inesperado. Durante una jornada médica en Ciudad Vieja, una trabajadora le habló del programa. Ese mismo día reunió la papelería y meses después recibió la noticia: Jesús sería beneficiario.

Desde entonces, el apoyo no ha sido únicamente económico. El subsidio ha contribuido en la compra de materiales educativos específicos y en gastos médicos cuando ha sido necesario. Además, la familia ha participado en procesos formativos como Educando en Familia, donde doña Carmen ha encontrado herramientas para fortalecer su rol como madre y defensora de los derechos de su hijo.

Un momento de tranformación

Un día, doña Carmen vivió uno de los momentos que más la marcaría. Cuenta que estaba bajando del bus cuando una persona, al verlo, dijo “pobrecito”. Más tarde, Jesús le preguntó: “Mami, ¿yo soy pobre?”. Esa pregunta la llevó a reflexionar y a cambiar la manera de enfrentar esas situaciones. En las capacitaciones comprendió que las madres también son la voz de sus hijos. Desde entonces, no permite etiquetas que reduzcan la dignidad de Jesús. Hoy responde con firmeza y orgullo: “Mi hijo no es pobrecito, es un niño amado, capaz y lleno de posibilidades”.

Con el acompañamiento recibido, Jesús ha fortalecido su autonomía. Se expresa mejor, identifica dónde se siente cómodo y participa activamente en su entorno. Para su familia, cada avance es motivo de celebración.

La historia de Jesús demuestra que el fortalecimiento familiar va más allá del apoyo económico. Implica formación, orientación y un acompañamiento cercano que permite a las familias defender derechos, construir oportunidades y transformar su realidad.

Desde la Sede Departamental de Sacatepéquez, la SBS continúa trabajando en el territorio para que niñas, niños y adolescentes crezcan en entornos que los reconozcan con dignidad y les permitan desarrollar todo su potencial.

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