
A través de Casa Nuestras Raíces Quetzaltenango, la Secretaría de Bienestar Social (SBS) brinda albergue temporal a niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados retornados a Guatemala vía aérea o terrestre, así como a adolescentes extranjeros que requieren protección.
Al llegar al país, reciben resguardo, alimentación, atención psicosocial y acompañamiento integral por parte de un equipo multidisciplinario, priorizando la restitución de sus derechos, la reunificación familiar o la activación de los mecanismos legales correspondientes, según cada caso.

Yenni Lemus, jefa del Departamento de Niñez y Adolescencia Migrante No Acompañada, explicó que en lo que va de 2026 han atendido a 10 adolescentes de otras nacionalidades, de los cuales tres permanecen bajo resguardo en el albergue: uno de nacionalidad cubana y dos hondureños.
“Estos dos últimos han solicitado asilo en Guatemala, ya que salieron de su país por situaciones políticas y de violencia, por lo que se están realizando las gestiones correspondientes con el Departamento de Reconocimiento de Estatus de Refugiado (DRER) del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM)”, indicó Lemus.




Como parte del acompañamiento y desarrollo integral, los adolescentes fueron vinculados a la Fundación para el Desarrollo Integral de Programas Socioeconómicos (Fundap), donde *José, de 17 años, recibe el curso de Preparación de Ensaladas, mientras que *Kevin, de 15 años, se forma como Barista, con el objetivo de fortalecer sus habilidades y aportar a la construcción de su proyecto de vida.
Además, el centro les apoya en su proceso de alfabetización y les brinda atención integral a través de un equipo multidisciplinario que incluye apoyo psicológico y trabajo social.





Otros casos
En 2025 se brindó atención a dos adolescentes nicaragüenses. Uno de ellos fue vinculado a Fundap para recibir formación en mecánica, culminando satisfactoriamente su curso y destacando entre sus compañeros.
Lemus compartió que el padre del adolescente se comunicó recientemente con el equipo para expresar su agradecimiento por la oportunidad brindada, señalando que el joven decidió continuar su preparación en Nicaragua con el sueño de instalar su propio taller.
“Él está muy contento por todo lo que le dimos aquí en Guatemala, pues indicó que esta oportunidad no la pudo tener en su país y, por ese anhelo que tiene, migrar para él ya no es una necesidad”, agregó.
La funcionaria explicó que el otro joven atendido presentaba discapacidad intelectual, por lo que recibió formación técnica en el albergue a través del curso de panadería, el cual logró culminar satisfactoriamente.




“Durante su estancia, practicaba lo aprendido en el albergue, preparando pan y postres. Posteriormente, ambos adolescentes fueron repatriados a Nicaragua, donde actualmente residen”, finalizó.
Con estas acciones, la Subsecretaría de Protección, a través de Casa Nuestras Raíces reafirma su compromiso de brindar atención integral, formación y acompañamiento especializado a adolescentes migrantes no acompañados, promoviendo alternativas que fortalezcan su permanencia segura y digna en sus comunidades de origen o en el país.
Texto: Kiara De León.
Fotografías: Archivo.








